Las pruebas o actividades de evaluación que estamos realizando con este niño, se basan todas en el juego. Distintos juegos que ponen en uso distintas cualidades que queremos evaluar. Las conclusiones que se extraen son:
Realización de puzzles: Puzzles sencillos, de dos piezas. A nivel cognitivo, el niño es capaz de identificar cómo van colocadas las piezas y establecer su posición.
A nivel psicomotriz, el niño no es capaz de encajar las piezas, puesto que no puede hacer bien la pinza con el dedo gordo (que como comentamos, lo tiene al revés).
Clasificación de elementos: En un principio, esta prueba se realizó con las figuras geométricas básicas en infantil: círculos, cuadrados y triángulos. El niño no las colocaba bien. Tampoco lo hacía bien por colores. Tras varias sesiones y pensar que es un poco raro que no las distinga, ya que no se le está pidiendo que relacione la palabra con el objeto sino simplemente poner juntas las que son iguales, surgen las dudas: ¿No es capaz de seleccionar grupos de objetos? ¿No distingue los colores?
Expresión de emociones: A nivel cognitivo, sabe detectar en una imagen si la persona está contenta o enfadada. Y parece que entiende por qué tiene ese estado de ánimo. No obstante, no es capaz de imitar emociones, es un niño con muy poca expresividad, y tampoco es capaz de decir lo que ocurre, por sus problemas en el lenguaje.


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